Identificar las similitudes que tenemos con otras personas

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Identificar que tenemos algunas características, ideas, gustos, etc. en común con otras personas es un primer paso para podernos conectar con ellas. Usted puede invitar a su hijo a pensar en las similitudes que tienen con personas que perciben como muy diferentes.

Imaginar frecuente y repetidamente el punto de vista de otras personas

Como ya se ha dicho antes, la toma de perspectiva facilita el desarrollo de la empatía. Practicar esta competencia de manera frecuente y repetida con su hijo desde que está pequeño le permitirá desarrollarla. Para esto, usted puede:

  • Utilizar literatura infantil o programas de televisión para hacerle preguntas a su hijo: pensar en la situación de los personajes de cuentos y programas de televisión puede ser una oportunidad para desarrollar empatía. Por ejemplo, en el programa Aulas en Paz los educadores leen con los niños cuentos en los que los personajes sienten diferentes emociones como el miedo, la tristeza o la vergüenza. Mientras se lee el cuento, se hacen pausas para preguntarles a los niños: “¿Cómo crees que se está sintiendo (nombre del personaje)?”, “¿Por qué crees que se está sintiendo así?”, “¿Qué crees que está pensando (nombre del personaje)?”
  • Pensar en el ser humano que hay detrás de…: también se pueden aprovechar situaciones cotidianas para acostumbrarnos a pensar en los seres humanos que hay detrás de todo lo que hacemos. Por ejemplo, si nuestro hijo bota un vidrio suelto en la basura, podemos preguntarle si se ha puesto a pensar en las personas que recogen esa basura y qué riesgo podría tener ese vidrio suelto para ellos. Puede hacer preguntas como: “¿Cómo será la vida de esa persona que recoge nuestra basura?”, “¿Será fácil o difícil su trabajo?”, “Si fuéramos nosotros quienes tuviéramos que recoger la basura de otros, ¿cómo nos gustaría que nos la dejaran?”

Estrategias con animales

Algunos estudios han mostrado que la empatía hacia los animales está relacionada con la empatía hacia los seres humanos. Permitir a los niños que tengan contacto directo y que cuiden a un animal (por ejemplo, un perro, un gato o un caballo), puede ayudar a que desarrollen empatía por otros seres vivos.

¿Qué obstáculos y oportunidades representa la empatía para la educación para la paz?

Uno de los mayores retos relacionados con el desarrollo de empatía es que haya una conexión consistente entre lo que sentimos y nuestro comportamiento. Algunos autores resaltan que la empatía podría ser contraproducente en algunas ocasiones si no aprendemos a canalizar adecuadamente las emociones que nos produce presenciar la situación de otros. Por ejemplo, si vemos a alguien sufriendo es posible que sintamos tanta tristeza, culpa o frustración, que reaccionemos evitando saber más sobre la situación de esa persona y alejándonos. En esos casos, la empatía no genera acciones prosociales encaminadas a aliviar el sufrimiento de la persona sino que, por el contrario, genera acciones encaminadas sólo a aliviar nuestras propias emociones y que no responden a la situación del otro.

Además, cuando la empatía no se canaliza adecuadamente puede suceder que nos enganchemos tanto con la situación de otros que terminemos olvidándonos de nuestras propias necesidades o haciéndonos daño a nosotros mismos (por ejemplo, sufriendo de ansiedad, estrés o depresión).

Si no se canaliza de manera constructiva, la empatía hacia otra persona puede terminar haciéndonos daño a nosotros mismos o generar comportamientos contraproducentes con la situación esa persona.

En ese sentido, es muy importante aprender a canalizar  constructivamente la empatía identificando y manejando nuestras propias emociones, y actuando de manera cuidadosa con los demás y con nosotros mismos.

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