¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a desarrollar su habilidad para considerar consecuencias?

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Las estrategias que se presentan a continuación pueden ser útiles tanto para desarrollar esta competencia de consideración de consecuencias en adultos, como en niños y jóvenes:

Hacernos preguntas

Hay ciertas preguntas que ayudan a poner en práctica la consideración de consecuencias en situaciones de conflicto y en momentos difíciles o retadores. Podemos preguntarnos a nosotros mismos y enseñar a nuestros hijos a preguntarse:

Si elijo actuar de esta manera…

  • ¿Cómo me sentiré después?
  • ¿Cómo se quedarán sintiendo las demás personas involucradas?
  • ¿Qué pasará con nuestra relación (a corto y largo plazo)?

Estas tres preguntas son especialmente útiles para la resolución de conflictos. Después de pensar en diferentes opciones de solución frente a un desacuerdo, es clave identificar las consecuencias que esas opciones podrían conllevar y así poder elegir la alternativa más satisfactoria para todos los involucrados.

Identificar y asumir las consecuencias de nuestros errores

Para desarrollar la consideración de consecuencias es necesario aprender a identificar nuestros errores y, más que intentar justificarlos o ignorarlos, entenderlos como una posibilidad de aprendizaje y desarrollo socio-emocional. Así mismo, podemos enviar el mensaje a nuestros niños y jóvenes de que todos podemos equivocarnos pero es importante asumir y reparar nuestros errores.

Los errores que cometemos y que cometen nuestros hijos son oportunidades de aprendizaje.

Consideremos los siguientes ejemplos para ilustrar esta idea:

Sofía tiene 13 años y pasó todo el fin de semana viendo televisión y jugando videojuegos. El domingo en la tarde su papá, Manolo, le sugiere que haga tareas antes de que se haga muy tarde. Sin embargo, Sofía sigue viendo televisión. A las 10 de la noche Sofía llega corriendo al cuarto de su papá y le dice que acaba de darse cuenta de que necesita ir a la papelería a comprar materiales para hacer una maqueta.

Frente a esta situación Manolo tiene, por lo menos, dos opciones:

  • Vestirse malhumorado y llevar a Sofía a la papelería. Después, sentarse a ayudarle a hacer la maqueta para que termine más rápido mientras le da una cantaleta sobre la importancia de la responsabilidad.
  • Decirle a Sofía con un tono tranquilo y respetuoso, pero firme: “Lo siento mucho. Esto es consecuencia de haber dejado la tarea para último momento. Ya está muy tarde y no te puedo llevar a la papelería. Te sugiero que la próxima vez planees mejor tu tiempo. ¿Qué otras opciones tienes en este momento para terminar así sea una parte de tu tarea?”.

Si Manolo escoge la primera opción, es probable que Sofía repita el mismo comportamiento en el futuro. Aunque Manolo está diciendo con sus palabras (con su cantaleta) que ser responsable es importante, con sus acciones está enviándole el mensaje a Sofía de que no necesita asumir la responsabilidad de sus errores porque su papá se hará cargo de solucionarlos.

Si Manolo escoge la segunda opción, es probable que Sofía llore y se ponga brava. También es probable que saque mala nota al día siguiente en el colegio. Sin embargo, Sofía aprenderá que cuando comete errores, debe asumirlos y hacerse responsable de las consecuencias. En un futuro, es más probable que Sofía lo piense más de dos veces antes de dejar la tarea para último momento.

Camila peleó con su amiga Sandra en el recreo y terminó insultándola frente a todas sus amigas. El colegio cita a los papás de Camila a hablar de lo sucedido.

Es necesario aceptar que nuestros hijos no están exentos de equivocarse, incluso en su manera de relacionarse con otros niños y jóvenes, pues están en proceso de formación. En ese sentido, una pregunta que podrían hacerse los papás de Camila en este caso es: ¿Qué podría aprender nuestra hija de esta situación?

Una forma como esta situación podría aprovecharse para desarrollar en Camila la competencia de consideración de consecuencias es tener una conversación con ella para que cuente qué sucedió, y después hacerle preguntas como: “¿Qué daño crees que tus palabras pudieron haber hecho a Sandra?”, “Sandra ha sido amiga tuya por mucho tiempo, ¿cómo crees que reaccionar con insultos puede afectar su relación?” Posteriormente, los papás de Camila pueden invitarla a pensar en maneras diferentes de reaccionar la próxima vez que algo similar ocurra, y en formas de reparar el daño que sus palabras pudieron haber causado en Sandra y en su relación. Por ejemplo, Camila puede invitar a Sandra a que pasen juntas una tarde en su casa, y aprovechar esa ocasión para pedirle disculpas y para hablar calmadamente sobre las cosas que le molestan.

Es importante enseñar a nuestros niños y jóvenes a identificar y asumir las consecuencias de sus errores.

 

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